Palabras de Stephen Lewis,
Co-Director de AIDS-Free Worlden la 8ª Reunión de las Mujeres Embajadoras
3 de noviembre de 2008, Naciones Unidas, Nueva York
"Una agencia de NU para la Mujer y la República Democrática del Congo"
Cuando serví a las Naciones Unidas en la década de 1980, de los entonces 159Estados Miembros, había tres que estaban representados por Embajadoras mujeres.Una de ellas era la feminista formidable y ser humano muy maravilloso, Dame Nita Barrow, de Barbados. Tan estimada era Dame Nita para muchos de nosotros, y tan ansiosa ella para servir al mundo, que se le persuadió a postularse para elpuesto de Presidente de la Asamblea General.
Perdió. Ella perdió frente a un hombre, Ministro de Relaciones Exteriores, con una décima parte de su competencia y capacidad. Ella perdió en parte porque era una mera Embajadora y él era Ministro de Relaciones Exteriores. Pero, sobretodo -y lo sabía todo el mundo- ella perdió porque era mujer.
En ese momento, y por más increíble que pareciera, todavía no se había asignado, desde el comienzo de las Naciones Unidas -un lapso de cuarenta años-, ni un Subsecretario General que sea mujer.
Obviamente, las cosas han mejorado. Pero todavía estamos dolorosamente lejos dela paridad de género en los altos cargos del sistema de las Naciones Unidas. Hemos fracasado internamente y hemos fracasado externamente, y nadie debería obtener ningún consuelo especial de los progresos graduales a través de los años.
Tan claro es el fracaso, especialmente en el historial lamentable de las Naciones Unidas en materia de derechos de la mujer en todo el mundo, que, como todos ustedes saben, un Panel de Alto Nivel sobre la Coherencia del Sistema recomendó, en el otoño de 2006, la creación de una nueva agencia internacional para la mujer. Es útil recordar las palabras del Panel: "El mensaje es claro: Mientras las NU siguen siendo un actor clave en el apoyo a los países para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, existe una fuerte sensación de que los aportes de las NU han sido incoherentes, subfinanciados y fragmentados.
" Para un informe de las NU, aquellos son palabras beligerantes; lenguaje que arde. Es claro que los panelistas querían algo completamente distinto. Continuaron diciendo: "Creemos que la importancia de lograr la igualdad de género no puede ser exagerada". Algunos se ofenderán por mi uso de la palabra "agencia" porque la diplomacia, siempre temerosa de ofender la preciosa sensibilidad de las personas, quería confiar en abstracciones como "entidad" a fin de no causar apoplejía entre los débiles de corazón. Pero, como han evolucionado las cosas, está claro que estamos llegando a lo equivalente de una agencia, como sea que finalmente lo llamen, y estamos avanzando con sorprendente rapidez.
Incluso ahora, la oficina del Secretario General, más explícitamente, laSecretaria General Adjunta y sus designadas, en respuesta a una petición de los Estados Miembros, está desarrollando un modelo para la nueva agencia, elegido entre cuatro posibilidades distintas, una de las cuales es un nuevo fondo o programa separado y auto-contenido; otra es un arreglo institucional híbrido que aún queda por ser definido. En este momento, parece favorecerse el modelo híbrido.
La organización que yo represento -AIDS-Free World- no tiene duda alguna acerca de cuál es el mejor de los modelos, y ése es un fondo separado, independiente. Tampoco tenemos ninguna duda acerca de los tres ingredientes indispensables: en primer lugar, un Secretario General Adjunto elegido, entre las mujeres delmundo... existe un considerable número de mujeres extraordinarias, en diversos países quienes silenciosamente están contemplando postularse para esta posición.
En segundo lugar, la agencia debe ser financiada inicialmente con mil millones de dólares anuales (sólo un tercio del presupuesto anual de UNICEF), y será fascinante ver si se utilizará la actual turbulencia financiera internacional como una excusa para perjudicar la financiación de una agencia para la mujer. Sería la máxima ironía si los hombres desventurados, tanto empresarios como políticos, quienes tramaron la convulsión de hipotecas de alto riesgo y luego encontraron un trillón de dólares en el mundo occidental para salvar a WallStreet y los bancos europeos, no pudieran encontrar una décima parte de un porciento de ese monto para abordar las necesidades y los derechos de las mujeres en todo el mundo. En caso que ese sea el caso, podemos olvidarnos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se relacionen con la igualdad de género.
En tercer lugar, la nueva agencia debe tener la capacidad operativa sobre el terreno suficiente para planificar e implementar programas, influir en los gobiernos y las Naciones Unidas, y apoyar a los grupos de mujeres activistas que han estado luchando tanto antes como después de la conferencia de la mujer en Beijing, casi sin ninguna asistencia de las Naciones Unidas. Y debe decirse que estas mismas mujeres deben estar en la mesa durante la elaboración y discusión de la nueva agencia. Éste no es el momento para la exclusión de la sociedad civil.
Sin duda, habrá debates interminables sobre la gobernabilidad y las relaciones institucionales, para no mencionar la conflictiva absorción de UNIFEM, laDivisión para el Adelanto de la Mujer y la Oficina del Asesor Especial sobre Cuestiones de Género, pero pese a lo prolongadas y difíciles que sean las discusiones, no se puede permitir que el proceso enrevesado condene a la agencia.
Aquellos de nosotros que estamos mirando desde afuera suponemos que se proclamará la agencia, por medio de una resolución de la Asamblea General, antes que finalice la sesión actual. Sin duda alguna, un número cada vez mayorde países ha demostrado su apetito de que esto suceda, aún si se tiene queseparar la agencia para la mujer de las demás cuestiones que emanan del informe sobre la coherencia del sistema.
Igual que siempre, la necesidad para la agencia se intensifica con el pasar de los días. Puedo decir con confianza, como el ex Enviado de las Naciones Unidaspara el VIH/SIDA en África, que el nivel de matanza de las mujeres y las niñas del continente nunca habría asumido proporciones tan grotescas si hubiésemos tenido una agencia para la mujer para elevar la alarma e interceder. ONUSIDA fracasó de una forma trágica en proteger a las mujeres de África (un comentario interesante sobre las deficiencias de una agencia híbrida, por cierto), y los demás miembros del sistema de Naciones Unidas estuvieron, en su mayor parte, igualmente abismales.
No importa si estamos hablando de la trata con fines sexuales, la mutilación genital femenina, los matrimonios infantiles, los asesinatos por honor, la ausencia de los derechos de propiedad, la ausencia de los derechos de herencia, la ausencia de leyes contra la violación y la violencia sexual, la necesidad de garantizar la autonomía económica, o los desalentadores límites de la representació n política... en cada uno de estos casos e innumerables más, el mundo clama por la intervención de una agencia para la mujer. Y si alguien piensa que esto es sólo retórica, basta con mirar la República Democrática delCongo.
Cabe señalar que hay un repentino frenesí internacional sobre la continuación de los enfrentamientos con el avance de los rebeldes hacia Goma, pero ninguna agitación internacional similar se produjo sobre la guerra contra las mujeres que constituye la dimensión del conflicto más repugnante en los últimos doce años.
Cabe señalar que los Ministros de Relaciones Exteriores de Francia y del ReinoUnido están luchando de manera espectacular para programar una reunión entre el Gobierno de la República Democrática del Congo, las fuerzas rebeldes y el Gobierno de Rwanda, pero sin duda es doloroso reconocer que nunca hubo una lucha urgente equivalente para poner fin a las continuas violaciones masivas.
El representante del Secretario General acaba de pedir más tropas encargadas de mantener la paz para poner fin al actual avance militar de las fuerzas rebeldes, pero nunca se escucha un pedido similar por más tropas para proteger a las mujeres de las violaciones y la violencia sexual. Es notable que el 29 deoctubre, el Consejo de Seguridad discutió la resolución 1325 -la resolución que requiere la participación de las mujeres en la mesa de todas las negociaciones de paz- y el debate pasó sin ninguna noticia internacional y sólo con repetitivos discursos obligados. También es notable que en fallido acuerdo de paz de la República Democrática del Congo, no participó en la negociación, ninguna voz que representara a las mujeres violadas, y es también notable que en ese mismo acuerdo de paz, se extendiera una amnistía a un importante número de violadores, mucho por la lucha contra la impunidad.
A pesar de la resolución del Consejo de Seguridad, aprobada por unanimidad el 19 de junio de este año, declarando la violación y la violencia sexual en una situación de conflicto una amenaza para la paz y la seguridad internacionales, nada, pero absolutamente nada, ocurrió después. La misión de paz de 17.000personas, la más grande en el mundo, no protegió a las mujeres del Congo apesar de ser explícito en su mandato, que debía hacerlo. Les recuerdo la resolución de diciembre de 2007, en el artículo 8 decía: . se recuerda el mandato de usar todos los medios necesarios para proteger a los civiles ante inminente riesgo de violencia física, y en el artículo 181 decía: . en vista de la amplia y severa violencia sexual cometida por elementos armados, desarrollar y redoblar sus esfuerzos para prevenir y responder a la violencia sexual y a ejercer una estratégica y comprensiva misión en cooperación con el equipo deNaciones Unidas, para fortalecer la prevención, protección y respuesta a la violencia sexual. Para las mujeres, esos artículos son letra muerta.
Cabe señalar que el principio de la "Responsabilidad de Proteger", adoptado por unanimidad por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas en 2005, nunca fue invocado en nombre de las mujeres del Congo. Además un consorcio de doce organismos de las Naciones Unidas, aparentemente unidos para poner fin a las violaciones en el Congo, nunca fueron movilizados o coordinados en forma eficaz. Sólo UNICEF -el más dedicado- y UNFPA y OCHA hicieron alguna diferencia apreciable.
Es notable que la violación de los recursos del Congo está inextricablemente ligada a la violación de las mujeres del Congo. Las principales potencias occidentales saben esto hace más de una década y se comportaron con un cobarde interés y una indiferencia atroz. Si los crímenes de lesa humanidad fueran un asunto de omisión y no de comisión, algunos países industrializados estarían enjuicio.
Sin embargo, este horrendo caldero de violencia sexual finalmente encendió la atención del mundo - no como resultado de una preocupación multilateral, sino como resultado de periodistas campeones por un lado, y de activistas magníficas como Eve Ensler de "V-Day". Lo que está sucediendo es exactamente como en Darfur, aunque mucho, mucho más grave, todo el mundo sabe pero no le ponemos fin.
Debo decir que en toda mi vida adulta, aún reconociendo la magnitud de la desigualdad de género, nunca me imaginé que el mundo se quedaría inmovil mientras cientos de miles de mujeres están siendo brutal y despiadadamente sometidas en una guerra sin fin. En el pequeño Hospital Panzi de Bukavu, un heroico grupo de médicos intenta reparar quirúrgicamente a la interminable corriente de mujeres cuyas vaginas han sido destruidas por la violencia. Cada vez una mayor cantidad de mujeres son VIH-positivas. Los violadores aumentan. Han aprendido lo que la sofisticación de la comunidad internacional parece haber pasado por alto: la violación ya no es un arma de guerra, la violación es una ESTRATEGIA de guerra. La violencia sexual se utiliza, consciente y deliberadamente, adrede, como una forma de someter a comunidades enteras a través de la demencia de la violación en masa de las mujeres y en las formas más horrorosas.
Y es por eso que AIDS-Free World, y muchos otros activistas y grupos de mujeres, nunca cesaremos en nuestra determinación de lograr una agencia para la mujer. Por eso esperamos, con todo nuestro corazón, que las mujeres Embajadoras aquí reunidas y los países que ellas representan saldrán en defensa de una agencia para la mujer.
En algún lugar de este planeta debe existir una presencia y una voz coninfluencia y poder para luchar por la igualdad de género. ¿Qué lugar es mejor, pregunto, que las Naciones Unidas? ¿Qué es mejor, pregunto, que una agencia delas Naciones Unidas para las mujeres?
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