domingo, 13 de junio de 2010

Internacional: periodismo de investigación un bien escaso

De Carmen Freixa Zurita
Para Cicatrices Transgenicas
13 de junio del 2010
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Lydia Cacho es una gran, gran, periodista. Perseguida, humillada y con su vida
en constante peligro. En España este periodismo de investigación, de
compromiso cotidiano con la gente que sufre injusticias, que es
ciudadana de segunda categoría, es un bien escaso. En este Estado de
paises que es España, casi todo el periodismo que se practica es de
entretenimiento y de mucha basura.

Hay algunas
muestras de periodismo serio como el que practican muchas mujeres
feministas, mujeres comprometidas como:

Maricel Chavarria y sus grandes artículos de denuncia de la prostitución, Montse Boix y su estupendo periódico feminista MUJERES EN RED, y tantas otras encuadradas en Agencias de Noticias comprometidas y activistas como AMECO PRESS que cada día lanzan al mundo todas aquellas noticias que no siempre salen en los medios o si salen ocupan poco lugar, periodistas encuadradas en asociaciones como la ADPC impulsora de la revista DonesDigital y de los Premios de Comunicación No Sexista y tantas y muchos que se encuadran en redes internacionales de periodismo con visión de género, que practican un periodismo no sexista. Y tantas otras como Carmen Castro y su singenerodedudas, Júlia López y su Món Comunicació/ y la Tona Gusi con la Red Mediterránea de Mujeres Periodistas.
C
ada vez más hombres periodistas muestran un periodismo de entretenimiento comprometido, que a través de la ironía inducen a la gente a pensar, a cuestionar como
el gran Wyoming y su cebo a Intereconomia, como Miquel Molina de La Vanguardia que ha escrito artículos muy certeros sobre la prostitución y sobre el machismo de nuestra sociedad.

Lydia Cacho y su libro Esclavas del Poder. En este nuevo libro, ella, conocedora de muchos casos, sigue una linea de investigación que le conduce hasta las mafias de tratantes, busca los nombres y cargos de los servidores públicos que los encubren y protegen. Es un mapa global de la trata de mujeres. Ella sigue la cadena alimenticia de la esclavitud del Siglo XXI, recorre México EEUU, España, Inglaterra, Kyrgystan, Turkmenistán, India, Camboya, Tailandia y Japón.

Lydia dice: el periodismo debe ocuparse de comprender los fenómenos de las redes globales que funcionan desde lo local hasta lo internacional. Los problemas son globales y las soluciones también.

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