martes, 11 de noviembre de 2008

Europa-Palestina: Entrevista a Luisa Morgantini

MedAfrique http://www.medafrique.info
Bruselas 11-11-2008

Cercano Oriente: El doble juego europeo.

La cuestión palestina está, desde los años setenta, en el corazón de todos los debates tanto en las relaciones directas de la Unión Europea con el Mundo árabe (Mediterráneo, Liga árabe, CCG [¿Consejo de Cooperación del Golfo?], etc.) como indirectamente con África en las relaciones con los Estados Unidos o Rusia y China. El tema es un hecho de importancia que preocupa a la comunidad internacional. Tiene sobre todo valor de testimonio de la capacidad -o no- de la Europa unida para existir sobre la escena internacional. Javier Solana que presentamos como jefe de la diplomacia europea no tiene hoy por hoy otro poder que ser el que administra las comunicaciones telefónicas de los 27 Estados miembros, evocando la conocida pregunta de Henry Kissinger que pretendía no saber a qué número llamar a la diplomacia común.
La política exterior común es, de momento, más una visión de futuro que una realidad. El tratado de Lisboa debía materializar su existencia. Hasta hoy, el alto representante parece más bien jugar a una especie de “monopoly diplomático” sin consecuencias y sin beneficio real, un juego de geoestrategia que prueba que todavía no hay en Europa una real convicción de la necesidad de actuar. Los medios utilizados en otras partes no están ni contemplados, por ejemplo, enviar una fuerza de protección sobre el terreno a una población que ya no puede soportar más privaciones, exacciones, asfixias.
Quizás la diplomacia europea tiene más una función “anestesiante” que terapéutica. Su misión sería suavizar los tonos del cuadro frente a la “brutalidad” americana, aliado estratégico e incondicional de Israel. La Comisión europea tiene la función, a veces ingrata, de casco azul presupuestario y como lo había hecho notar el antiguo comisario Manuel Marín, no parece tener otra tarea que arreglar los daños causados por Israel, el aliado estratégico al que no podemos condenar ni hacer pagar.
Para analizar la actitud, equivocada, de la Unión Europea y del “jefe” de su diplomacia, Luisa Morgantini, vicepresidenta del Parlamento europeo, no deja de reclamar una mediación vigorosa y equilibrada por parte de la Unión Europea.

Ella contesta a las preguntas de MedAfrica

¿Juega limpio la Unión Europea con los palestinos?

No, no lo creo. Europa tiene un doble rasero en su acercamiento al conflicto israelo-palestino y en la búsqueda de una solución justa y duradera. Desde julio de 1980 en Venecia los nueve Estados miembros de la Comunidad Europea han reconocido a la OLP y “considerado que los lazos tradicionales y los intereses comunes que unen Europa al Cercano Oriente les obligan a desempeñar una función especial y exige de ellos trabajar ahora de una manera más concreta hacia la paz” (Declaración de Venecia 13 de junio de 1980). Europa ha reconocido la necesidad de la creación de dos Estados para dos pueblos que vivan uno al lado del otro en paz y en seguridad pero no ha sido consecuente ni coherente en la realización de este objetivo y del proyecto final, y esto tiene dos razones. Menciono sólo las principales: el sistema político de alianzas heredado de la guerra fría con el cual los Estados Unidos han impuesto su visión del mundo, descansa sobre la instalación de bases militares y sobre Estados amigos o aliados como el Estado de Israel. Además la tragedia de Holocausto (...) pero también verdaderos errores políticos por parte de los gobiernos poscoloniales (Reino Unido) han contribuido a crear un sentimiento de culpabilidad entre las conciencias y las políticas europeas hacia Israel: numerosos gobiernos israelíes han recurrido a tales sentimientos de culpabilidad a fin de proseguir en total impunidad una política arbitraria e ilegal violando la ley internacional sin ninguna intervención de la Unión Europea o de la ONU para poner fin a ello.

Han pasado casi 30 años desde la Declaración de Venecia – que reformula la necesidad de cumplir las resoluciones 242 y 338 del Consejo de las Naciones Unidas y reforzar “el derecho a la existencia y la seguridad de todos los Estados de la región, incluido Israel, y a la justicia para todos los pueblos, lo que implica el reconocimiento de los derechos legítimos del pueblo palestino” - no obstante, a pesar de esas palabras y promesas, ninguna solución justa para el problema palestino y por la paz en la región ha sido encontrada todavía.
Al contrario, la población palestina vive bajo ocupación desde 1967, o sea, más de 40 años ya. El acuerdo de Oslo no ha sido aplicado nunca y la libertad de movimientos (de los palestinos) denegada por centenares de controles militares y por el muro del apartheid, declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de las Naciones Unidas: un muro que Israel define como barrera de separación, a fin de defenderse de los ataques terroristas, pero que separa de hecho a palestinos de otros palestinos, anexionando la tierra y el agua en provecho de Israel.
Según un informe reciente, 15.000 israelíes se han instalado en Cisjordania desde el principio de 2008, a pesar del compromiso del primer ministro Ehud Olmert de poner fin a los asentamientos y de las declaraciones que siguieron a la conferencia de Annapolis: alrededor de 250.000 colonos viven actualmente en Cisjordania y todavía más en Jerusalén oriental, lo que, contra toda legalidad internacional, Israel considera como la parte ocupada de su capital. El aumento de los asentamientos es una de las cuestiones principales susceptibles de minar no sólo unas negociaciones de paz sino también el porvenir del Estado palestino.
Naturalmente, Europa no es la única responsable, la comunidad internacional entera, las Naciones Unidas y especialmente los Estados Unidos nunca han intentado obligar a Israel a cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas. Ahora la Unión Europea intenta aliviar su conciencia con la puesta en marcha de proyectos sobre el terreno y con ayudas que permitan a los palestinos sobrevivir pero sin dar en paralelo soluciones políticas y, peor, al ocupar el lugar de Israel al hacerse cargo de responsabilidades económicas que pertenecen, según el derecho internacional, al ocupante para con la población ocupada.
La situación se deteriora trágicamente con el castigo colectivo infligido al pueblo palestino con el asedio a Gaza, con la separación progresiva de los Territorios Ocupados y la división del liderazgo palestino. Es necesario parar todo tipo de violencias o ataques suicidas contra la población civil israelí pero, al mismo tiempo, es esencial parar la política de ocupación. Los palestinos necesitarían de verdad encontrar en la Unión Europea, no sólo uno de los principales donantes y contribuyentes sino, por encima de todo, un defensor sólido, imparcial y convencido de sus derechos: desgraciadamente, no es el caso.

¿Es la Unión Europea un protagonista creíble?

Por todas las razones que he intentado explicar antes, por todas las esperanzas traicionadas en el curso de todos estos años, por las promesas no respetadas debido a una “política de doble rasero”, la Unión Europea puede ser considerada verdadera y dramáticamente como no fiable, ni digna de confianza, y también de ser cómplice y responsable del conflicto actual, de decenios de Nakba, de injusticia, de humillaciones, de violencia y de desposeimiento sufridos por los palestinos y por las víctimas civiles israelíes.
Constatamos esta fragilidad política de la Unión Europea cada vez que no somos capaces -o mejor que no queremos- imputar a Israel la responsabilidad que le corresponde por las violaciones del derecho internacional, tal como la construcción del muro, ilegal a o los ojos de la Corte Internacional de Justicia desde hace muchos años, la expansión de los asentamientos ilícitos, el castigo colectivo de la población civil de Gaza mediante el asedio, el uso reiterado de la detención administrativa y el encarcelamiento de millares de palestinos, incluidos parlamentarios, niños, niñas y mujeres, y de numerosos otros actos ilegales que ocurren cada día en silencio y quedan impunes. Al mismo tiempo, los gobiernos israelíes censuran a los gobiernos europeos por su enfoque desequilibrado de la situación.
En cualquier caso, ha habido una evolución real en el Parlamento europeo en el curso de los años y un compromiso de exigir a la Unión Europea que asuma una función más políticamente orientada: numerosos miembros del Parlamento de la Unión Europea han ido a Palestina e Israel y han visto la situación con sus propios ojos. Así, incluso si esto se ha hecho después de un trabajo difícil y de numerosas dificultades, algunas resoluciones importantes se han votado y llaman a Israel a cumplir sus obligaciones internacionales, a acabar con el castigo colectivo, así como a pedir a los extremistas palestinos a poner fin a toda acción terrorista.
Además, hemos pedido a la Unión Europea que actúe específicamente a fin de terminar con el asedio de Gaza, de respetar los derechos de todos los presos palestinos, en primer lugar los niños y de liberar a todos los parlamentarios detenidos: pero evidentemente, estas resoluciones no han sido suficientes.
El Parlamento europeo no tiene el peso legislativo necesario para imponer opiniones a Asuntos Exteriores de la Unión Europea, que, en consecuencia, quedan divididas en muchas políticas diferentes a cargo de los Estados miembros. La situación impide a la Unión Europea hablar con una sola voz y jugar un papel político fuerte e imparcial para poner fin a la ocupación. Todavía somos percibidos como un poder “blando” (soft power) deberíamos aprender a utilizar nuestra diplomacia de una manera más independiente de las políticas de los Estados Unidos, cada vez más dominantes, después de la caída del muro de Berlín y que hasta hoy intentan todavía desgraciadamente exportar la democracia por medio de las armas y las guerras.
Los palestinos necesitan una solución política, su problema no puede resolverse con la ayuda económica o humanitaria. Todavía disponemos de mayor credibilidad que los Estados Unidos, no hay que perderla: con el fin de ser fiables y dignos de confianza, deberíamos simplemente seguir nuestros principios fundamentales, en primer lugar, el respeto de los derechos humanos y de la justicia.

¿Qué debe hacer la Unión Europea?

La Unión Europea debería primero pedir perdón por no haber parado la ocupación militar de Israel y no haber conseguido influir para crear dos Estados para dos pueblos. Debería pedir perdón por todas las víctimas – palestinos, israelíes, libaneses- de esta tragedia sin fin.
Hay que trabajar por la unidad de los territorios palestinos y el liderazgo y el reforzamiento de la autoridad y el gobierno palestinos. La Unión Europea debería ayudar al diálogo entre Al Fatah y Hamás: ha sido un grave error no reconocer el gobierno democráticamente elegido por la población palestina, y todavía más no reconocer el gobierno de unidad que surgió gracias al esfuerzo de los presos palestinos pertenecientes a todas las facciones, en primer lugar el de Marwan Barghouti.
Deberíamos haber ayudado a Hamás a trabajar hacia un sistema democrático y a luchar contra la ocupación por medio de la resistencia no violenta.
Las negociaciones deben continuar, pero con resultados que cambien la situación sobre el terreno: paralizar los asentamientos, liberar a los presos, abrir los check-points; es sólo a través de todos estos pasos que los palestinos pueden creer en las negociaciones. Hasta ahora, Hamás está respetando la tregua: abrir el diálogo con él ayudará a parar de forma permanente todo tipo de ataques contra la población civil israelí.
La Unión Europea debería intentar utilizar su poder de presión sobre Israel: si este país no se atiene a sus derechos, podríamos utilizar diferentes medios, empezando por el rechazo a cooperar en la investigación militar y la venta de armas, congelar el Acuerdo de Asociación Unión Europea Israel, como está previsto en el artículo 2 en caso de violaciones de los derechos humanos por parte de países terceros. Esto permitiría enviar un mensaje inequívoco al gobierno israelí de que no hay ningún país ni gobierno por encima de las leyes, el mismo mensaje sería enviado a los Estados Unidos.
Además, desde que el enviado especial del cuarteto, Tony Blair, como lo han denunciado numerosas ONGs que trabajan sobre el terreno en los Territorios Palestinos ocupados, ha fracasado en su objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población palestina, es necesario recordarle que debe tomar en serio su trabajo y realizar los proyectos.
El apoyo y la reactivación de la iniciativa árabe, que abre las fronteras y las relaciones diplomáticas con Israel, deberían dar la solución a la cuestión Palestina y, en paralelo, serían el mejor seguro para Israel de que su existencia no está en juego sino que puede ser un Estado normal en el Cercano Oriente, jugando un papel económico importante en la región.
La Unión Europea debería sostener política y financieramente a las organizaciones de las sociedades civiles israelíes y palestinas que luchan juntas de una manera no violenta contra la ocupación y por los derechos y la dignidad de todos, pero igualmente a todas las organizaciones de derechos humanos tanto israelíes como palestinas, o a unas organizaciones como los Combatientes por la Paz –formadas por antiguos soldados israelíes y militantes palestinos que han pasado muchos años en la cárcel y ahora trabajan juntos por una paz justa y el fin de la violencia- y el Círculo de Padres y Madres (Parent’s Circle) -familias israelíes y palestinas que han perdido a sus seres más queridos tanto por causa de la violencia de los colonos como de la violencia de los soldados o de los palestinos. Todos ellos representan un ejemplo de una cultura capaz de destruir la figura del enemigo y la cultura de la revancha, una cultura donde todo el mundo sale perdiendo.
Al mismo tiempo, hay que desarrollar un movimiento fuerte de la sociedad civil en Europa que abogue por el fin de la ocupación y el reconocimiento de un Estado palestino paralelo al Estado israelí o –si un día los israelíes y los palestinos lo prefieren- un Estado para todos los ciudadanos.


Traducción del francés: Yolanda Rouiller, Red de Mujeres de Negro


Versión francesa en: http://medafrique.info/news/show.php?id=561&login=&token=
Propos recueillis par: Fathi B'CHIR

MedAfrique es una agencia de noticias relacionadas con África, el área mediterránea y la Unión Europea.

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