viernes, 5 de diciembre de 2008

República Dominicana: Entrevista a Ángel Pichardo: "La violencia contra las mujeres es un mal que hay que erradicar".

Por Mirta Rodríguez Calderón
para SEMLac
http://www.redsemlac.net/

Con un largo trabajo como investigador, Ángel Pichardo Almonte es un académico de República Dominicana que ha evidenciado una vocación particular por trabajar con varones -incluidos varones violentos-, en pro de la equidad entre mujeres y hombres. Profesor en las Universidades Tecnológica (INTEC) y Autónoma de Santo Domingo, es coautor, junto a profesionales de seis países, de un libro sobre la percepción de la población general masculina acerca de la explotación sexual en Centroamérica. Buena parte de su último año de trabajo lo ha dedicado a un programa de investigación-acción participativa en tres comunidades rurales y una urbana, en el sureste del país. El proyecto, auspiciado por el Centro de Estudios de Género de INTEC y Plan Internacional, tiene como epicentro la violencia basada en género.

¿Cree usted realmente que los hombres, mayoritariamente machistas, pueden ser activistas convencidos para la erradicación de la violencia?
Pienso que sí, siempre y cuando pasen por un proceso de reconocimiento de sus actitudes machistas; que participen del "desmonte" de la des-responsabilidad que utilizan como justificaciones, para entonces conseguir de ellos un compromiso consciente y manifiesto.¿Cuáles han sido los principales hallazgos en las comunidades trabajadas, con tanta pobreza y mujeres e infancia violentada?El nivel de percepción de los roles estereotipados de género está muy marcado, para mal, en la población. Hay una fuerte vinculación entre esas percepciones y las relaciones basadas en el poder, que siempre asumen a las mujeres en situación de sumisión y a los hombres activos, violentos y con derecho a ser dueño de las decisiones en la vida de ellas. Hemos encontrado fuertes mitos que perpetúan y justifican la violencia.
Por ejemplo:Que los hombres son violentos por naturaleza. La gente en sentido general asume que sí. Y que las mujeres que permanecen en relaciones de violencia es porque les gusta. La respuesta más rápida es que hay mujeres masoquistas.

¿Qué han encontrado como factor esencial en esos casos?
La relación de dependencia que se establece. Se habla mucho del Síndrome de Estocolmo, en que la mujer llega a tener un aprecio por su agresor. Interviene también el miedo a perder la vida. Porque muchas de las que son asesinadas lo son en la etapa en que deciden la separación. No hay un sistema estatal de protección de las mujeres en esas etapas. Funciona también el estigma de que a los hijos no se les cambia el padre e interviene la dependencia económica de ella y su familia. Es muy peligroso el mito, porque la sociedad entonces no les ofrece el apoyo que requerirían.

¿Son mal vistos por la población, mujeres incluidas, los hombres partícipes de este esfuerzo de promoción de una nueva hombría?
Al contrario, en los talleres con las mujeres, cuando ellas comprenden que hay formas de que los varones se relacionen con ellas de un modo diferente, lo que dicen es: "esto hay que hacerlo con los hombres". Y luego de que ellos asumen el compromiso público de no ejercer violencia, al final, ellos son bien vistos.Claro, hay circunstancias en que, como la sociedad espera agresividad de parte de ellos, hay hombres que están logrando desmontar ese proceder y caen en crisis, porque no faltan quienes dicen que se están convirtiendo en "mamitas".

¿Ha ocurrido?
Sí, le sucedió a uno con el que estuve trabajando durante un tiempo y ya había asumido el dejar de ser violento. Se separó. Pero desde antes había jurado que si la volvía a ver, la mataría. Pasó un tiempo y la gente le decía: "tu eres un baboso, tanto dijiste que la ibas a matar y no le hiciste ná". Eso demuestra la importancia de trabajar con la comunidad. Porque el hombre cae en crisis en algunos casos.

Y a usted mismo, por su trabajo, lo deben haber visto como algo extraño
Sí, a mí me pasó, y me pasa en los talleres; muchos hombres sienten que uno los está traicionando, que está traicionando su sexo. Pero también me ha pasado con compañeras del movimiento feminista. Me han hecho sentir como que me estaba metiendo en un terreno que no me correspondía.

¿Cree ilusorio aspirar a convertir en investigadoras e investigadores participantes a personas modestas, con experiencia rural pueblerina?
Bueno, la investigación participante cuenta con la gente y parte de que todo el proceso tiene que hacerse con la comunidad. Hasta ahora hemos estado formando grupos de reflexión de hombres y de mujeres, por separado, y hay temas en que han manifestado gran interés por profundizar.

¿Qué le interesa estudiar y discutir a la gente?
Por ejemplo, la violencia sexual y la violencia económica, sus diferencias; otro asunto es el de las niñas-esposas: muchachitas que se las "han llevado" y la sociedad lo acepta y también la familia. Los hombres, en particular, han mostrado interés en estudiar la repercusión del machismo en su salud y en su sexualidad.

¿Hay experiencias precedentes de trabajos de esta naturaleza?
En Estados Unidos se ha hecho, en Perú y Bolivia se ha hecho también investigación-acción participante. Pero no con el problema de la violencia de género. Estamos tratando de marcar un precedente para la región, para demostrar que se puede hacer este trabajo con grupos comunitarios. Yo tengo mucha confianza en que lo podemos lograr.

Si tuviera que escribir en una sola línea qué ha sido este año lo más notorio, a escala continental, en el panorama de la violencia basada en género, ¿cómo lo enunciaría?
Yo creo que es el involucramiento creciente de los diferentes sectores en comprender que la violencia contra las mujeres es un mal que hay que erradicar

.-

No hay comentarios: