Por Tere Mollá
Son tantas
veces las que nos preguntamos el porqué de las cosas que a veces resulta
agotador y desesperante.
¿Por qué nos
engañan quienes nos gobiernan? podría ser una buena pregunta para comenzar. Y
creo que esta actitud, la de engañarnos sistemáticamente, es un atentado a la
inteligencia de las personas. Pero continúan con ello pensando en que, quizás
no nos enteremos nunca. Pero nos enteramos y saltan los escándalos de los
sobresueldos que afectan a toda la cúpula del PP y se empeñan en negarlo sin
pensar (quizás) que ya nada podrá restañar el mal causado por la pérdida de
confianza.
A lo largo de
los años de nuestra joven democracia muchos han sido los escándalos por
corrupción que la ciudadanía hemos tenido que soportar y, sobre todo los orquestados
por los dos grandes partidos políticos. Y creo que estamos hasta la coronilla
de aguantarles corruptelas de todo tipo mientras la gente de la calle seguimos
empobreciendo cada día un poco más.
No es admisible que suban
impuestos, bajen salarios, aumenten jornadas laborales, despidan a gente
gratuitamente y que el paro aumente cada minuto con lo que aumenta
considerablemente el índice de pobreza, mientras algunos e incluso algunas se
llenan los bolsillos a espuertas y con cargo a los dineros públicos.
Ahora los del PP, como
consecuencia del caso Bárcenas, nos salen con el tema de la auditoría interna.
Y yo me sigo preguntando ¿Realmente piensan que nos vamos a creer los
resultados de esa auditoría hecha por ellos y para ellos?
Dentro de su sectarismo
partidista tanto de los que gobiernan como de quienes nos han gobernado antes
hay, al parecer una política que a través del “Y tú más” les lleva a hacer
tanto ruido que impide escuchar otras voces que claman por otra forma de hacer
política. ¿Acaso ese “Y tú más” no formará parte de una estrategia de los dos
grandes partidos para no perder cuotas de pantallas, de afiliación, de votos ,
de protagonismo público y mediático en definitiva y, de ese modo conseguir que
la ciudadanía nos aburramos y les dejemos hacer a su antojo sin molestarles
demasiado con nuestra curiosidad o con nuestro rechazo a esas prácticas? Si,
quizás suene a la teoría conspiranoica, pero en los tiempos que estamos yo ya
me lo planteo todo, incluida esta teoría.
No es en absoluto de recibo
que nos impongan duras políticas de austeridad mientras aparecen escándalos de
corrupción política y de enriquecimientos ilícitos como los que estamos viendo.
No pueden esperar
comprensión por parte de quienes cada día tenemos menos recursos para vivir con
dignidad mientras, por ejemplo en la Comunidad Valenciana siguen habiendo
sobres con sobresueldos a los diputados del grupo parlamentario popular que,
como hemos de recordar, nos gobiernan desde hace más de veinte años.
No es de recibo democrático el
sistema de indultos graciables por parte del gobierno que favorece clientelismo
y corruptelas de quienes más cerca de ellos están frente a quienes estamos más
alejados, tanto de la política como de este sistema antiguo que premia o
castiga en función de no se sabe bien qué criterios.
No podemos entender que en
un estado de derecho, para el acceso a la justicia se impongan unas tasas que
impiden poder acudir a ese cuarto poder que es la justicia para poder ver
resarcidos nuestros derechos y poder subsanar los atropellos que se producen
incluso, por la propia administración.
No es comprensible que
después de dos reformas laborales en menos de tres años estemos con casi seis
millones de personas paradas a quienes, además del trabajo les robamos la
esperanza de un futuro laboral que permita que su proyecto de vida salga
adelante. No podemos desperdiciar tanto talento!!.
No es concebible que en
estado de los llamados avanzados, las mujeres seamos las que hayamos de volver
a nuestras casas para cuidar de personas mayores, menores y dependientes porque
nuestras parejas y/o compañeros de vida se resisten a hacerlo pese, en
demasiados casos, a no tener empleo.
No podemos con tantas
cargas, para que además veamos como ellos, algunos dirigentes de los dos
grandes partidos, sigan engañándonos con palabrería fatua mientras se llenan
los bolsillos.
Algunas personas llevan un
tiempo avisando de la posibilidad de un estallido social y no sería
reprochable. Son demasiadas mentiras, demasiadas decepciones, demasiados
esfuerzos los que nos han pedido al conjunto de la sociedad, como para que
ahora se hagan perdonar con promesas de auditorías internas y palabrería
entusiasta de lucha contra la corrupción.
Supongo que esto es el
resultado de demasiado tráfico de favores. Se deben silencios cómplices entre
ellos. Y eso no es nada bueno para la ciudadanía.
La cobardía, en todas las
esferas de la vida, no es buena estrategia, puesto que esa cobardía se puede
revolver contra los cobardes y devorarlos con sus propios métodos.
Por eso es la hora de tomar
decisiones valientes, pero sé que no lo harán. Son demasiados cobardes y, en
muchos casos, demasiado cómplices con esas actitudes corruptas.
Ontinyent, 3 de febrero de 2013.
tmolla@teremolla.net

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