Por Tere Mollá.
A lo largo de
la vida he detectado muchos grupos de personas y hoy quiero centrarme
básicamente en dos de esos grupos: Quienes usan la palabra para asustarnos u
ofendernos y por tanto hemos de protegernos de esas personas. Y, el segundo
grupo es el formado por aquellas personas de quienes han de asustarnos sus
silencios, no sus palabras. Muchas personas de mi entorno e incluso yo misma
formamos parte de este segundo. Un grupo que utilizamos los silencios para dar
a entender algunas situaciones, disgustos, etc. y preferimos el silencio para
marcar distancias u hacer notar malestar e incluso desprecios en el peor de los
casos.
Evidentemente
en este segundo grupo no se encuentra el parlamentario de UPyD Toni Cantó que
esta semana y, a través de su cuenta en Twitter se lució al poner en tela de
juicio y cuestionar la violencia de género que padecemos las mujeres. Este
hecho se agrava cuando este diputado es, además, el portavoz en la Comisión de
Igualdad del Congreso. Todo un ejemplo de lo que hacen algunas personas que
ostentan responsabilidades de representación de la ciudadanía en las
instituciones.
Más de
cuarenta asociaciones de mujeres y feministas pidieron su dimisión y el
susodicho se limitó a decir que había cometido una equivocación y que se
lamentaba por ello, pero de dimitir nada de nada. Incluso su jefa de filas, la
otrora luchadora contra el terrorismo de ETA, Rosa Díez justificó que había
sido un error y que ya había pedido disculpas y por tanto no cabía la dimisión.
No voy a negar
que la rabia que sentí fue monumental. El hecho de que a las mujeres que se les
siga cuestionando su palabra es muy grave, puesto que al ponerla en duda e
incluso silenciarlas, se permite dudar de
todo el fenómeno que es muy incómodo a nivel social.
Y, al mismo tiempo, se
permite silenciar y mantener el origen de este tipo de terrorismo machista: la
desigualdad real entre mujeres y hombres en todos los ámbitos y niveles.
Pero además, lo que hizo el
ciudadano Cantó fue más grave, puesto que al legitimar con sus palabras de
“señor parlamentario” el mito de las falsas denuncias por violencia machista,
además de demostrar muy poca solvencia informativa, ya que ese mito está más
que desmontado por los datos que ofrece el propio Consejo General del Poder
Judicial, victimizó de nuevo a las víctimas, a todas ellas, pues las colocó a
todas bajo la sospecha de unas denuncias interesadas. Esto que usted hizo
diputado Cantó, se llama violencia simbólica u estructural de género. Y ¿Sabe
por qué? Porque a través de las estructuras de poder en las que usted sabrá
porqué está metido (puesto que de política ha demostrado conocer mas bien
poco), ha vuelto a agredir a todas las mujeres al cuestionar su verdad. Pero
sobre todo ha agredido a las mujeres víctimas del terrorismo machista que
asesina, mutila, silencia y destruye a millones de mujeres en el mundo a
cientos de miles en este estado español del que usted es representante electo.
Y me vienen a la mente
algunas preguntas que hacerle a este diputado. Por ejemplo ¿Qué pensaría si
alguien cuestionara todas las denuncias por amenazas de ETA que han sufrido
miles de personas en los territorios vasco y navarro? ¿O que alguien
considerara esas denuncias falsas y/o interesadas? Otra pregunta, ¿Se imagina
diputado Cantó cómo reaccionarían las asociaciones de víctimas de los
terrorismos políticos de este país si ante cualquier amenaza terrorista
escucharan de su voz o leyeran en su cuenta de Twitter que se reciben no sé
cuántos miles de euros por cada denuncia presentada y que por tanto es normal
que todas ellas se acepten? O ¿Cómo se sentirían las familias de las víctimas
de ETA o del terrorismo islámico que esas denuncias falsas tenían detrás un
interés sólo económico?
Pues lo mismo. El terrorismo
machista ha matado en los últimos veinte años mucho más que el terrorismo de
ETA, pero sigue habiendo demasiados reparos en llamarlo por su nombre:
terrorismo machista.
Y ¿Saben por qué? Porque si
se normalizara esta expresión sería como aceptar que el machismo que sigue
imperando en nuestras sociedades nos mata a las mujeres por el simple hecho de
ser mujeres.
Porque si se le llamara por
su nombre, el terrorismo machista habría de dar demasiadas compensaciones a las
víctimas que, al fin y al cabo son mujeres.
Porque si se aceptara que el
terrorismo machista mata más que el político habría que replantearse el modelo
de sociedad en el que vivimos y seguramente los hombres habrían de renunciar a
demasiados privilegios históricos a los que, en demasiados casos, ni los que
van de progresistas por la vida, estarían dispuestos a renunciar. Aunque quiero
romper una lanza a favor de los que cada día se suman a la lucha por la
igualdad real y no sólo formal entre mujeres y hombres. Y entre ellos,
evidentemente no se encuentra usted, diputado Cantó, ni tampoco su jefa de
filas, la diputada Díez que le encubre y le respalda, siendo por tanto con su
actitud cómplice suya en este estadío de violencia simbólica contra las mujeres
que usted ha protagonizado.
Porque si nombráramos correctamente
este tipo de violencia que se ejerce contra las mujeres y lo llamáramos
terrorismo machista que es de lo que se trata en realidad, estaríamos
cuestionando las bases simbólicas y perennes de las sociedades androcéntricas
en las que vivimos y atentando contra el orden establecido por quienes
gobiernan de forma abierta o encubierta, como las religiones monoteístas en las
cuales se ha ido satanizando la figura de las mujeres a lo largo de la historia
y a través de sus libros sagrados con el único objetivo de la dominación y la
excusa para poderlas seguir haciendo culpables de todos los males y, por tanto,
poderlas golpear, violar, silenciar y matar además de cuestionar siempre su voz
al deslegitimar nuestras verdades y nuestros hechos, siempre subordinados a la
voluntad del “pater familias”.
Con la aparición de
especímenes como usted diputado Cantó, que es uno de los mejores representantes
masculinos del neomachismo y de su jefa de filas la diputada Díez que le
exculpa de todo y que también ejerce de perfecta neomachista, las mujeres nos
encontramos con falsos aliados quienes, a través de su verborrea fácil (por eso
están en política) pretenden “cambiar algo para que nada cambie” y de ese modo
mantener el orden establecido de las desigualdades pero dando una vuelta mas de
tuerca: reivindicar la pretendida discriminación masculina por esos cambios que
en aras de la igualdad real se han introducido en nuestra legislación. Y eso es
una falacia de la que son perfectamente conscientes todos ustedes los neomachistas.
La próxima semana
conmemoraremos el ocho de marzo. Día Internacional de las Mujeres. Seguramente
usted o alguno de sus secuaces saldrá con el discurso que de ya no es necesario
conmemorar este día o de que se tendría que conmemorar en otra fecha el Día
Internacional de los Hombres. Y se quedará tan ancho puesto que, como siempre,
se habrá quedado en las simples formas y sin haber hecho gala de haber
trabajado en una comisión a la que pertenece en la cual, si estuviera a la
altura moral que se le debería presuponer, se deben manejar datos muy
actualizados sobre las desigualdades todavía existentes entre mujeres y
hombres. Pero seguramente para usted y como ha demostrado, esos datos carecen
de valor real y lo único que interesa es continuar deslegitimando la lucha y la
voz de cientos de miles de mujeres que incluso han perdido su vida para
conseguir sociedades mas igualitarias.
Si fuera realmente
consciente de su papel tendría un acto de humildad personal y de ética política
y dejaría su escaño, pero supongo que es demasiado pedir para alguien que ha
demostrado su catadura moral.
Por eso es necesario
conmemorar cada año el ocho de marzo, diputado Cantó, porque sus
correligionarios machistas y neomachistas pretenden ahogar los logros
conseguidos a lo largo de cientos de años por mujeres luchadoras que no se han
rendido y han apostado y apostamos por dejar un mundo más igualitario que el
que nos encontramos nosotras.
Porque le pese a quien le
pese (y a usted se le nota escocido por el tema) la mayor revolución incruenta
de la historia y que todavía no ha acabado es la que protagonizamos las mujeres
junto con algunos hombres que siendo conscientes de las desigualdades, nos
acompañan en este largo camino.
El ocho de marzo es el Día
Internacional de las Mujeres y ni usted ni nadie conseguirá callar nuestras
voces demandando un mundo más igualitario y más solidario entre todas las
personas. Porque nuestras voces no se cuestionan y porque somos más de la mitad
de la población y tenemos derechos a los que no vamos a renunciar. Ni tampoco
vamos a permitir que gente como usted nos intimide.
Las mujeres asesinadas por
el terrorismo machista que usted cuestiona, se lo merecen. Se merecen que le
respondamos a usted y a quienes opinan como usted que no dicen la verdad y que
quienes mienten y agreden son ustedes con el objetivo de mantener sus
privilegios. Y eso, diputado Cantó, se está acabando.
Espero y deseo no
encontrarle en ninguna manifestación del ocho de marzo, puesto que su maltrecho
crédito político podría resentirse definitivamente. Nosotras nos merecemos
conmemorar este día con quienes nos acompañan, no con quienes nos acusan y
usted nos ha maltratado a todas.
Por eso, este año para
conmemorar el ocho de marzo he decidido saltarme la regla de demostrar
desprecio con mi silencio y utilizar las palabras para reivindicar un ocho de
marzo contundente en las reivindicaciones de igualdad en todos los ámbitos:
laboral, social, sanitario, doméstico, cultural, formativo, en las escuelas e
institutos, personal, familiar, sindical, político, etc. y hacer escuchar la
voz de las nueve mujeres asesinadas en lo que llevamos de año y de las mil
doscientas quince asesinadas por terrorismo machista en los últimos diecisiete
años.
Por eso es
necesaria una militancia férrea contra las desigualdades y en esa militancia y
por sus palabras y sus silencios a la hora de demostrar dignidad política y
humana y dimitir, sabemos que no contamos con usted diputado Cantó ni con sus
correligionarios que acallan y justifican los asesinatos de mujeres.
Desde luego
usted ha desperdiciado una magnífica oportunidad para callarse. Las mujeres,
ahora, les conocemos un poco mejor tanto a usted como a quienes le amparan,
protegen y justifican.
Ontinyent,
3 de marzo de 2013.
tmolla@teremolla.net

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