Para Periódico Diagonal
Una de las grandes contradicciones de nuestra época radica en el divorcio entre el discurso y la práctica en materia de derechos humanos. Mientras se cuenta con una amplia batería de instrumentos que los reconocen, la inmensa mayoría de las personas no pueden ejercerlos de forma efectiva. La globalización podría ser un instrumento para universalizar estos derechos, sin embargo, desde su lógica capitalista y patriarcal, sólo sirve para aumentar los recursos de una minoría y enraizar la vulneración de los derechos humanos de las grandes mayorías, de forma estructural, sistemática y cotidiana. Los impactos negativos de este sistema repercuten en mayor medida en la vida de quienes se encuentran en una situación de discriminación, e incluso persecución, como es el caso de las mujeres y de las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB).
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