Por Tere Mollá
Dos nombres de
mujeres han estado esta semana ocupando tiempos y espacios de las que somos
militantes feministas. Esos dos nombres son, por supuesto, Beatriz y Mari
Carmen.
La primera
casi pierde la vida por un embarazo que no le permitieron interrumpir cuando no
había un alto riesgo para su vida e incluso el 29 de mayo tuvo que mediar la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, que dictó
medidas provisionales a favor de la joven y pidió al Estado salvadoreño que tomara
medidas para proteger su salud y se le practicara un aborto terapéutico.
