Para la RIPVG y su difusión:
Mensaje del señor David Cilia, padre del fotoperiodista del mismo nombre, rescatado tras la emboscada de San Juan Copala, Oaxaca. Él habla de la urgencia de difundir la vulnerabilidad en la que viven las indígenas triquis del municipio autónomo de San Juan Copala.
Ellas, cuenta, viven a diario el hostigamiento que representa el cerco que en torno suyo han tendido los paramilitares. Ellas, dice David Cilia, fueron quienes le ayudaron a gritar el nombre de su hijo en la horas de búsqueda.
La carta la dirige David Cilia a la periodista Laura Castellanos, quien me la ha compartido para ayudar a difundirla.
Agradezco su apoyo en la difusión. Fraternalmente, Dunia Rodríguez
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El 1 de mayo de 2010 08:10, David Cilia escribió:
[07:10:27 a.m.]
David Cilia Olmos: Estoy e Huajuapan de León Oaxaca, dentro de una hora o dos saldremos hacia la ciudad de México, tuvimos que pernoctar aquí pues mi hijo requirió de un cambio de gasas.
Quiero por tu conducto enviar a todas las personas que se preocuparon y contribuyeron a la localización y rescate de David Cilia García y de Erika Ramírez. Si no hubiéramos actuado todos con intensidad, mi hijo estaría probablemente en una montaña impenetrable en riesgo de perder la vida.
Quiero hacer un reconocimiento especial a Erika Ramírez quién pudiendo escapar, eligió continuar a lado de mi hijo hasta el final, al costo que fuera, y a los compañeros del Municipio Autónomo de San Juan Copala quienes también arriesgaron su vida para ayudarnos a materializar el rescate de mi hijo.
Por el momento no tengo mi teléfono, durante la búsqueda en algún lugar de la montaña se quedó junto con mis lentes, pero a partir del lunes al medio día tendré el mismo número.
Desde el momento en que les envié el correo anterior a este, el martes por la noche, luego de enterarme de los hechos, me puse en contacto con Carmen Cariño cuya hermana estaba desaparecida al igual que mi hijo. Decidimos trasladarnos a la zona, fueron 10 horas de angustia que vivimos juntos, ella buscando a su hermana y yo buscando a mi hijo. Esta circunstancia nos hermanó por lo que la muerte de Alberta Cariño significa para mi la muerte de alguien entrañable.
Tal vez la verdad de estos acontecimientos nunca se difunda, pero existe, la recuperación de mi hijo y de Erika Ramírez; no es el final feliz de un cuento de hadas. Tuve la oportunidad, en la montaña, de entrevistarme con las mujeres del Municipio Autónomo de San Juan Copala quienes se encuentran en medio de montañas sitiadas por los paramilitartes y no pueden salir de la zona pues las asesinan, no pueden comunicarse pues los paramilitares les han cortado la luz eléctrica y todos los servicios y no tienen ni siquiera qué comer o cómo atender a sus heridos. Ellas están viviendo todos los días, a cada segundo, el mismo drama que vivió mi hijo.
Las mujeres del municipio Autónomo San Juan Copala que en la montaña gritaron junto conmigo el nombre de mi hijo y de Erika me pidieron que transmitiera este mensaje al mundo, yo espero que ustedes puedan reenviar este mensaje a todos los lugares donde haya alguien que lo pueda escuchar.
La operación fue exitosa, el final no es feliz.
Estoy muy orgulloso de mi hijo, el ha vivido una situación extrema y actuó con acertividad que es lo primero, y con valor que se necesitaba. Estoy muy orgulloso de que él tenga compañeros de trabajo como los que tiene y especialmente estoy muy orgulloso de contar entre mis amigos a gentes como ustedes y gente como Miguel Badillo, mi camarada, mi hermano.
Gracias por su solidaridad.
Compruebo lo que dice Ariadne. Solo se cumplen los sueños de los que sueñan.
David Cilia Olmos
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